Un equipo internacional de investigadores en el que ha colaborado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descrito tres nuevas especies de hongos del género Scleroderma en la Amazonía brasileña. Dos de ellas podrían haberse extinguido ya, debido a la inundación de su hábitat tras la construcción de una presa.

Las tres nuevas especies descritas son Scleroderma duckei, Scleroderma anomalospora y Scleroderma camassuense, ambas posiblemente extintas tras la inundación de la isla por la construcción una planta hidroeléctrica.

De izquierda a derecha: 1) Scleroderma anomalospora; 2) Scleroderma camassuense; 3) Scleroderma duckei.

“Los hongos juegan un papel clave en todos los biomas como descomponedores de materia orgánica, y la gran contribución de los hongos ectomicorrícicos, como las especies de Scleroderma, en la nutrición de las plantas en suelos infértiles. Muchas especies de Scleroderma en Brasil forman ectomicorrizas con especies introducidas (pinos y eucaliptos) y, sólo dos se habían descrito con vegetación nativa en la selva amazónica, como las tres especies de nuestro estudio. La extinción de cualquier hongo micorrícico es un asunto muy importante para la planta asociada”, explica la investigadora del CSIC, María Paz Martín, del Real Jardín Botánico.

Importancia de la clasificación de especies

Se estima que hay entre millón y medio y cinco millones de especies de hongos en el mundo, de las que sólo se han descrito unas 120.000. La mayoría de las especies de hongos, aún desconocidas, probablemente se encuentran en los bosques tropicales; en particular, en la selva amazónica. En estas regiones la acción del ser humano ha causado un gran impacto ambiental a través de la destrucción de hábitats y la introducción de especies exóticas invasoras, lo que lleva a la extinción de las especies nativas.

“Los hongos producen moléculas que pueden tener numerosas aplicaciones para nuestro beneficio, como la producción de medicamentos. Algunos antibióticos, fármacos para prevenir el rechazo de órganos trasplantados, como la ciclosporina, y otros que ayudan a luchar contra el cáncer, como el taxol, son diversos ejemplos. Sin embargo, antes de detectar e identificar nuevas sustancias es esencial la identificación de nuevos taxones. Nuestro estudio demuestra la urgencia de este tipo de investigación, ya que existe el riesgo de que algunas especies llegasen a extinguirse antes de ser descritas y de recibir un nombre”, concluye la investigadora.

Fuente: CSIC
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