El código genético es la traducción de la información que se encuentra en las células de cada individuo. En ellas se encuentra la carga genética que lo define como genotipo a nivel de especie. Gracias a los avances de la ciencia, se logró descifrar esta información y cuáles son los patrones básicos que definen a una especie y que los diferencia de otra, además de lo que los hace únicos con sus diferentes características. 


¿Cómo se descifro el código genético? 
La teoría de este descubrimiento tiene sus bases en el científico George Gamow, quien planteó una manera más sencilla de ver la genética humana. Sin embargo, el descubrimiento se dio gracias a Marshall Nirenberg y se expuso en el V Congreso Internacional de Bioquímica en la ciudad de Moscú. Posteriormente, otros científicos usaron estos trabajos para mejorar lo que se sabía y dar con la traducción exacta del código genético que conocemos hoy en día en biología. 

La traducción se basa en que hay distintas bases nitrogenadas que se relacionan con el ADN y ARN. Estas se organizan en grupos llamados tripletes y cada uno determinará un aminoácido. Dichas reglas de traducción son universales para cualquier tipo de ser vivo con respecto al funcionamiento de su material genético en el núcleo celular. Se trata de una información vital a la hora de la reproducción de las especies e incluso de la mutación de las mismas. 

¿Qué importancia tiene el código genético? 
Este descubrimiento de la ciencia dio paso a nuevos campos de la biología que se encargan exclusivamente de la genética. Se estableció que el código genético no son estructuras colocadas al azar por nuestros sistemas o la naturaleza. Ayudó a entender que todos tenemos algo en común con respecto al origen de la vida y cómo fueron las secuencias primitivas de los nucleótidos. De la mano con las leyes de Mendel, son la base para entender nuestros orígenes, genéticamente hablando. 

Con respecto a su aplicación, la diversidad de sectores es amplia. Sin embargo, el más destacado podría ser la medicina moderna, donde permite entender las enfermedades a partir de su origen, lo cual contribuye directamente en la prevención y el diagnóstico, incluso en la manera de cómo tratar las enfermedades hereditarias. El reto para los próximos años será fomentar la continua inversión en materia de genética, para seguir desarrollando proyectos que contribuyan a su estudio y permitan potenciar los avances en la cura de enfermedades crónicas.

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