La cistitis es una inflamación de la vejiga que puede estar acompañada o no por una infección.
La cistitis que más predomina es la bacteriana aguda, provocada por bacterias gram negativas en las que destaca la Escherichia coli, y puede darse en personas de cualquier edad o sexo; sin embargo, es bastante común en mujeres en edad fértil o ancianos –sin importar el sexo.
Existen otros tipos como la cistitis tuberculosa, química, rádica, glandular e intersticial pero en este artículo trataremos la cistitis común. 

Síntomas de la cistitis

Dentro de los síntomas generales de la cistitis, se encuentran:
·         Necesidad urgente y constante de orinar.
·         En las mujeres, enrojecimiento de la vulva y picor.
·         Fiebre y escalofríos –la fiebre puede ser indicio de que la infección ha llegado a los riñones.
·         Vómitos y náuseas.
·         En algunos casos, aparición de sangre en la orina.
·         Picazón o ardor en la uretra al orinar.
·         Dolor durante las relaciones sexuales.
·         Dolor en la parte baja de la espalda –de nuevo, indicio de infección en los riñones.
·         Color anormal de la orina (lechoso o turbio) además de mal olor.
·         Dilatación en el recto.
·         Presión en la región del vientre.
·         Irritabilidad.

Diagnóstico

Existen algunas pruebas y análisis que permiten identificar una infección, el más simple es el examen físico, donde el médico puede detectar los lugares con mayor dolor y enrojecimiento del paciente palpándolo.
También se puede descubrir si hay un germen nocivo en el cuerpo mediante un análisis de orina.
Igualmente, una ecografía abdominal puede funcionar para mostrar si hay infección o no.
Con métodos más complejos se puede observar directamente la condición de la vejiga urinaria y el riñón, éstos serían la citoscopia –tubo a través de la uretra– y la urografía –radiografía del riñón.

Tratamiento

La cistitis se trata, en su mayoría, con antibióticos que erradican la inflamación y evitan que la infección se propague hasta los riñones.
En caso de una infección simple, se indicará la ingesta de antibióticos por tres días para las mujeres y de siete a catorce días para los hombres.
Se recomienda que el paciente cumpla el tratamiento completo ya que de interrumpirlo podría desarrollar una cistitis más grave.
También es aconsejable el tomar mucha agua.
Para las personas que sufren de este mal repetidamente, se puede recomendar una dosis de antibiótico inmediatamente después de la relación sexual (lo cual también ayudaría a prevenir infecciones de transmisión sexual).
A modo de prevención, todas las personas deben ir al baño cuando sientan la necesidad, nunca aguantar ya que esto también deviene en cistitis.
Igualmente, orinar después de cada relación sexual y beber dos litros de agua diariamente. 

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